La Columna





M A S . . .


















"Ellos son nuestros enemigos"

Tengo una anécdota que viví hace un par de años que me alarmó. Me encontraba yo trabajando en un negocio en el que atendía directamente a mis clientes, ellos eran de todas las edades por el tipo de negocio que tenía. En una ocasión me tocó atender a una niña de unos 11 anos quien entró con su mamá a pedir uno de nuestros servicios. De pronto surgió la conversación de las bandas de guerra y la pequeña me preguntó si en mi escuela, donde trabajo como maestro, teníamos banda de guerra, a lo cual contesté que sí. La pequeña con mucho orgullo me dijo que ella pertenecía a la banda de la escuela en la que estaba inscrita, lo cual me dio mucho gusto. Pero mi sorpresa surgió cuando mencionó que sus principales competidores eran los niños de una banda de guerra de una escuela primaria distinta a la suya, y fue la forma en que lo dijo lo que me dejó alarmado y a la vez preocupado: ella dijo "Ellos son nuestros enemigos"; estas fueron textualmente las palabras que utilizó. En ese momento le aclaré lo que pensaba respecto a esa frase sin embargo no dejó de preocuparme el fondo que pudiera tener una frase tan sencilla como esa en una niña de apenas once años de vida y de una bandera practicante de esta actividad tan noble y formativa.

No tiene caso discutir donde estará el origen de esa frase y de muchas otras que he tenido oportunidad de escuchar de algunos banderos, no de todos, en mi experiencia en las Bandas de Guerra.

Es bueno reflexionar y pensar un poco en cuáles son los propósitos de fondo de una Banda de Guerra. Y no me refiero a esos propósitos que todos conocemos que buscan fortalecer las actividades cívicas y culturales de nuestro país así como el desarrollo de las habilidades motoras de la persona, no. Hablo de las Bandas de Guerra como un espacio de formación y de convivencia, como un medio donde se utiliza el tiempo libre (y el no tan libre) para formar parte de un grupo, un equipo, una familia o como quiera llamarse.

No creo en la idea de que la Banda de Guerra deba ser un espacio donde hay que entrenarse para ganar al otro, hay que entrenarse para mejorarse uno mismo y mejorar esta digna actividad. El adversario no tiene que existir en el otro, estamos hermanados por una misma actividad: la Banda de Guerra. Nos dedicamos a final de cuentas a lo mismo, a hacer crecer en número y en forma esta gran familia de banderos que están diseminados a lo largo y ancho del país.

Hay que formar en valores a nuestros integrantes, inculcar en ellos valores como la responsabilidad, la honestidad, la tolerancia y el respeto a los demás. Dichos valores deben verse reflejados en acciones cotidianas en nuestras escoletas, cuando caminamos por la calle o cuando estamos en nuestras escuelas o trabajos.

No existen rivales, o no debieran existir, existe sólo gente que se dedica a lo mismo. Saben, creo que me equivoco en esta afirmación, me retracto, sí existe un solo rival, y es el más difícil de vencer, ese rival y ese competidor es el que vemos todos los días en el espejo cuando nos levantamos: somos nosotros mismos.

Es sencillo, disfrutemos cada escoleta, cada demostración, cada concurso. No estemos presionados por el resultado sino por el esfuerzo que ponemos en cada una de nuestras participaciones. Decía por ahí un escritor famoso "El esfuerzo depende de ti, el resultado no", ahí debe estar la clave de nuestro accionar. Inculquemos en nuestros banderos el gusto y el amor por cada cosa que hacemos en nuestro grupo, el valor que representa para nuestro país y para las familias que nos ayudan a salir adelante en esta actividad.

Nuestra prioridad en los grupos no debe ser ganar, nuestra prioridad debe ser formar. Puede ser algo que vaya en contra de la mentalidad de las personas ambiciosas que siempre buscan el triunfo a costa de lo que sea, pero les aseguro que si nos preocupamos más por convertir nuestras Bandas de Guerra en espacios de formación en donde los seres humanos que integran nuestros grupos se lleven valores, experiencias, respeto, y muchas cosas más, al final del día o de cualquier concurso que sea, terminaremos ganando porque a nuestras familias llegará un niño, un joven o un adulto fortalecido por sus experiencias dentro de su grupo. Y sí es así, habremos ganado sea cual sea el resultado que hayamos obtenido en cualquier certamen. Los lugares de los concursos son solo clasificaciones formales que hemos inventado los seres humanos. Por el contrario, si nuestra prioridad es ganar caiga quien caiga en el camino, y a pesar de que levantemos el trofeo de un primer lugar nacional o estatal, al final del día, habremos perdido la esencia de nuestros grupos: formar mexicanos y mexicanas de bien. El triunfo es algo que debe llegar por añadidura.

Cuando el triunfo llega como parte de un proceso de formación que se ha vivido al interior de nuestros grupos y no como una filosofía donde el ganar debe darse a costa de lo que sea y de quien sea, entonces estaremos hablando de que en nuestros grupos existe un proyecto de formación exitosa. En eso estamos.

El Profe.
Desde Sonora.

Si tienes alguna anécdota que contar o algun comentario o sugerencia para los compañeros banderos, envíala a direccion@llamadadebanda.com.mx


 
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